lunes, 11 de noviembre de 2013

CRÓNICA DE LAS DROGAS A LA VIDA !

CRÓNICA



ANDREA JARAMILLO MORALES
LEIDY TATIANA GUARÍN GUZMÁN
LICETH ALEJANDRA URANGO RODRÍGUEZ




AREA: GÉNEROS PERIODISTICOS


LICENCIADO: GABRIEL LOTERO





SEGUNDO SEMESTRE
COMUNICACIÓN SOCIAL

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA LUIS AMIGÓ




CRÓNICA:
DE LAS DROGAS A LA VIDA



3 de octubre de 2013, un día normal en la ciudad de Medellíny bastante soleado, allí se encuentra Carlos Mario Saldarriaga Naranjo, uno de los tantos colombianos que trabajan informalmente cada día, vendiendo dulces en los buses que pasan por la calle Colombia.
Carlos Mario a los 15 años se fue por primera vez de su casa por conflictos con su madre,  lo que lo llevo  a tomar la decisión de  irse con un compañero y empezar a vender dulces en los buses,  puesto que  el primer día cumplieron completamente con su deberdecidió seguir laborando y luchando con este trabajo.Después de ver que les iba tan bien en este oficio se sintieron atraídos por las drogas ilícitas y el alcohol, tanto así que empezaron a gastar la mayoría de sus ganancias monetarias en este mal habito.
Al poco tiempo recibió una llamada de su madre pidiéndole que regresara a su casa, y Carlos Mario acepto, pero al pasar los días junto a su madre comenzó a sentirse ansioso y su desesperación por las drogas lo hizo volver al lado de su compañero, de nuevo a vender dulces y conseguir el suficiente dinero para su dosis diaria de “vicio”.

Carlos Mario no demoro mucho en conseguirse una novia, la cual al ver el estado en el que él se encontraba, preocupada trato por todos los medios de sacarlo adelante y ayudarlo con su problema de drogadicción, le insistía mucho en que ingresara a un sitio de rehabilitación a lo él estaba completamente decidido en negarse, pero tanta fue la angustia de su novia, que decidió dar un paso adelante y realizar la respectiva terapia de recuperación.

Al pasar  algunos  años, el centro de rehabilitación  le dio a Carlos Mario la oportunidad de empezar otra vida, vendiendo un kit de lápices en los buses y así poco a poco él empezó a sentirse másseguro de sí mismo, además su novia le ayudó para que trabajara en una empresa de calzado en el que el primer año, según relata, le fue bastante bien, pero al poco tiempo recayó en la drogadicción y el alcoholismo sin saber que esperaba un hijo, al darse cuenta de esto reflexiono acerca de su vida y sobre el bienestar de su futuro al lado de su novia Diana y su hijo, lo que lo motivo nuevamente a hacer todo lo posible para salir completamente de este problema.

Ahora vende chocolates y gelatinas principalmente en los buses de Robledo, es un hombre trabajador que a pesar de su pasado lucha por sacar a su familia adelante, además quiere terminar sus estudios, ya que sólo tuvo la oportunidad de llegar hasta quinto de primaria y desea estudiar derecho. Como cabeza familia debe pagar el arriendo de su hogar, los servicios, el mercado y los bienes necesarios para darle a su familia una vida digna, piensa también que debería cambiar su trabajo por uno que le proporcione más estabilidad económica y que ayude a disminuir sus preocupaciones.


Un día normal en la vida de Carlos Mario seria levantarse a las 7 de la mañana e ir desde su casa en Itagüí hasta la ruta por la calle Colombia, que va desde el Sena hasta el Estadio. En un día gana aproximadamente cuarenta o cincuenta mil pesos y asegura que lo mínimo que puede ganar son veinte mil pesos.

“Vemos con preocupación cómo  departamentos tan desarrollados como Antioquia encabezan la lista de consumo de alucinógenos y no menos aterrador como viene en crecimiento la participación de las mujeres en las etapas tempranas de la vida donde ya asciende  al 40%  y aunque en edad adulta esta cifra rebaja a un 25%sigue siendo muy lamentable y desafortunado, máxime viendo el poco interés que parece despertar esta situación no sólo en  los entes gubernamentales sino también en la sociedad en general”  comenta en la entrevista la doctora Claudia Helena.

En el presente Carlos Mario sigue con su venta en los buses, como hace mucho tiempo, sólo que ahora se le nota un aire de optimismo y una voluntad inquebrantable donde sobresale por esas ganas con las que afronta el difícil pero prometedor día a día.
Carlos Mario, es pues un ejemplo de vida, como del más profundo abismo se puede salir con espíritu fortalecido por la ilusión de un futuro mejor y por ser ese puente que facilitara la llegada de un mejor bienestar para su familia.

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